domingo, 11 de julio de 2010

Posibles soluciones

La principal solución correctiva que debería de tomarse parte de una correcta gestión de los residuos sólidos, cuente con un Relleno Sanitario que cumpla con todas las normas técnicas necesarias
El principio básico del funcionamiento de un relleno sanitario es el de la aplicación de
principios de ingeniería para confinar la basura, reduciendo su volumen (al mínimo practicable) y cubriendo la basura con una capa de tierra al final de cada jornada. Éste debe de contar con: un sistema de drenaje de biogás que tiene por finalidad evacuar el gas metano y otros de fermentación y un diseño de captación de lixiviados, ya que si el espesor del suelo entre la base del relleno y las aguas subterráneas no logra atenuar el alto poder contaminante del lixiviado, éste contaminará las aguas subterráneas, alterando así sus características físicas, químicas y biológicas.
Un sistema de drenaje de agua diseñado para reducir en lo posible la cantidad de agua que llega a las diferentes partes del área de la zona de relleno ya sea por precipitaciones directas, por escurrimientos del agua de terrenos adyacentes, por crecientes de ríos o arroyos y por filtración del sub.-suelo del relleno.
Por referencias de los trabajadores del relleno sanitario, anteriormente se trabajaba con tuberías para escape del biogás, pero actualmente, como ya se mencionó, el tratamiento se limita al enterrado de la basura.
Otra medida de corrección parte desde la etapa de la producción de la basura, disminuyendo la
actitud de usar y botar, por una de un mejor aprovechamiento de los bienes y el reciclaje.
Un Planteamiento de Actividades Continuadas respecto a la basura constituye una serie de recomendaciones y consejos destinados a corregir los comportamientos inadecuados y concienciar sobre la importancia del reciclado y el aprovechamiento de
recursos.
Desde el punto de vista ecológico, la solución no necesita de grandes tecnologías, ni
inversiones multimillonarias: Se trata de aplicar planes de ahorro, aprovechamiento y reciclado, acompañados por adecuadas compañas formativas, que permitan el máximo rendimiento y la recuperación de todos aquellos materiales presentes en la basura, pero aprovechables como materia prima.
Para evitar que la basura contamine, es necesario no amontonarla en el patio ni tirarla en calles o terrenos baldíos; tampoco se debe arrojar a ríos, lagos u otros sitios de abastecimiento de agua.
La basura inorgánica, es decir, latas, botellas, metal y plásticos puede reutilizarse o canalizarse a
procesos de reciclaje.
La basura produce daños a la naturaleza, sobre todo por el aumento de materiales inorgánicos como recipientes, bolsas, residuos industriales,
pilas, pañales desechables y otros. También es causa de muchas enfermedades porque en ella se multiplican microbios.

¿Como reducir los residuos domésticos?

El secreto para reducir los residuos domésticos está en nuestra cabeza. Porque sólo cambiando nuestra forma de actuar y pensar daremos con una manera rápida y fácil de recortar la basura y seguir adelante con el día a día.

Organizar la heladera es una de las fórmulas seguras para acabar con los alimentos desechados. Una buena distribución de la comida requiere mover a primera línea los artículos que necesitan consumirse pronto. Así evitaremos olvidarlos hasta el día en el que los encontramos por casualidad y acaban en el tacho de basura.

Un segundo consejo: no tirar los envases por sistema. Hay bolsas, tarros y todo tipo de envoltorios que podemos reciclar, sobre todo si acostumbramos a llevarnos la comida fuera de casa.

Una tercera idea es conservar el material viejo. Intenta realizar intercambios con amigos, vecinos o familia de cosas que no utilizas. No sólo reducirás basura, sino que darás una segunda oportunidad de vida a cosas viejas y también te encontrarás con otras cosas.

El cuarto consejo supone un ataque frontal al consumismo. Así que quizás te sea más difícil de seguir, pero desde aquí te animamos a intentarlo. La sugerencia es tan sencilla como difícil de cumplir: no compres lo que ya tienes ni tires lo que todavía tiene uso.

Y, por último, detente un segundo antes de tirar. Quizás sea fácil encontrarle una nueva vida a ese objeto. El mundo del reciclaje es tanto reflexión como creatividad, con una pizca o toneladas de locura. Adelante, sin miedo: pregúntate siempre si eso que vas a lanzar al cubo puede servir para un sinfín de cosas como reparar, rellenar, limpiar, reconstruir, crear, decorar, jugar, reutilizar

Relleno Sanitario

Ventajas de un relleno sanitario

El relleno sanitario, como método de disposición final de los desechos sólidos urbanos, es sin lugar a dudas la alternativa más conveniente para nuestros países. Sin embargo, es esencial asignar recursos financieros y técnicos adecuados para su planificación, diseño, construcción, operación y mantenimiento.

La inversión inicial de capital es inferior a la que se necesita para implantar cualquiera de los métodos de tratamiento: incineración o compactación.
Bajos costos de operación y mantenimiento.
Generar empleo de mano de obra no calificada, disponible en abundancia en los países en desarrollo.
Recuperar gas metano en grandes rellenos sanitarios que reciben más de 200 ton/día, lo que constituye una fuente alternativa de energía.
Su lugar de emplazamiento puede estar tan cerca al área urbana como lo permita la existencia de lugares disponibles, reduciéndose así los costos de transporte y facilitando la supervisión por parte de la comunidad.
Recuperar terrenos que hayan sido considerados improductivos o marginales, tornándolos útiles para la construcción de un parque, área recreativa, campo deportivo, etc.
Se considera flexible, ya que no precisa de instalaciones permanentes y fijas, y también debido a que está apto para recibir mayores cantidades adicionales de desechos con poco incremento de personal.

Desventajas de un relleno sanitario

La adquisición del terreno constituye la primera barrera para la construcción de un relleno sanitario, debido a la oposición que se suscita por parte del público, ocasionada en general por factores tales como:
La falta de conocimiento sobre la técnica del relleno sanitario.
Asociarse el término "relleno sanitario" al de un "botadero de basuras a cielo abierto".
El rápido proceso de urbanización que encarece el costo de los pocos terrenos disponibles, debiéndose ubicar el relleno sanitario en sitios alejados de las rutas de recolección, lo cual aumenta los costos de transporte.
Existe un alto riesgo de transformarlo en botadero a cielo abierto por la carencia de voluntad política de las administraciones municipales, ya que se muestran renuentes a invertir los fondos necesarios para su correcta operación y mantenimiento.

Se puede presentar una eventual contaminación de aguas subterráneas y superficiales cercanas, si no se toman las debidas precauciones.

Plan Basura Cero

Los problemas derivados de la disposición de los residuos sólidos urbanos en basurales, rellenos “sanitarios” o incineradores obligan a repensar el sistema actual de gestión de residuos. Según las reglas de juego vigentes, extraemos recursos naturales del planeta para fabricar bienes de consumo, en muchos casos de vida útil corta, que luego son dispuestos de un modo que no permite que sean aprovechados, y contaminando el ambiente. El desmesurado crecimiento de los residuos de la sociedad moderna está poniendo en peligro la capacidad de la naturaleza para satisfacer nuestras necesidades y las de futuras generaciones.
El camino hacia adelante debe ser el de la eliminación progresiva (con plazos concretos y obligatorios) de la dependencia del relleno sanitario y la “valorización energética" (incineración), y el de la adopción de un “
Plan de Basura Cero que incluya una serie de medidas orientadas a la reducción de la generación de residuos, la recuperación y el reciclaje.

Basura Cero en la Ciudad de Buenos Aires:

En la Ciudad de Buenos Aires la basura es uno de los problemas estructurales más importantes; a diario se entierran en rellenos sanitarios más de 5000 toneladas.

Ganada la pulseada contra la incineración en Argentina y ante la grave situación y la evidencia clara sobre la necesidad de hacer un cambio profundo en el modelo de manejo de residuos sólidos urbanos, en agosto de 2004 Greenpeace Argentina presentó un “Plan de Basura Cero para Buenos Aires”, que propone una serie de medidas a tomar, basadas en el concepto Basura Cero y en experiencias llevadas a cabo en distintos lugares del mundo. Fue así como en septiembre de 2004, varios legisladores, con apoyo de Greenpeace, la cooperativa El Ceibo y otros representantes del sector no gubernamental, presentaron un proyecto de ley de Basura Cero, titulado Ley de gestión integral de residuos sólidos urbanos.

El proyecto fue debatido en un proceso que duró un año, y llamó a la participación de distintos sectores, desde universidades, organizaciones ambientalistas, representantes de agrupaciones cartoneras, sectores empresariales y gubernamentales. Tras idas y venidas, y con algunas modificaciones al proyecto original, la ley fue aprobada por unanimidad en noviembre de 2005. Desde entonces Greenpeace continúa reclamando la implementación de esta ley al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

El plan propuesto por la Ley es la progresiva reducción de la cantidad de basura que se entierra mediante el crecimiento de las industrias asociadas al reciclado y recuperación de materiales y la reducción en la generación de residuos. Para el año 2010 deberíamos lograr la reducción del 30% del total de residuos enviados a los rellenos respecto de lo enterrado en el año 2004. Las demoras en la aplicación de esta ley son enormes.
“Basura Cero” permite compatibilizar virtuosamente economía, trabajo y limpieza ya que ofrece una solución para la crisis en la que se encuentran los rellenos sanitarios, que se agotan y son muy resistidos por los vecinos; genera una actividad económica que demanda una importante mano de obra y crea un circuito de materiales y energía eficiente y ambientalmente sustentable.


¿Que es un residuo?

Un residuo es cualquier producto, ya sea en estado sólido, liquido o gaseoso, procedente de un proceso de transformación, que su propietario decide abandonar, porque para el carece de valor.

Se pueden clasificar de varias maneras:

Según su estado físico se clasifican en sólidos, líquidos y gaseosos;

Según su procedencia pueden ser industriales, agrícolas, sanitarios y residuos sólidos urbanos;



Según su peligrosidad en toxicas, radioactivos e inertes,

Según la ley nacional pueden ser residuos peligrosos y urbanos.

También se considera residuo toxico o peligroso al recipiente que contuvo a aquella sustancia que puede ser perjudicial, para la salud de las personas.
De esta clasificación se destacan los residuos agrícolas y los residuos sólidos urbanos, como los más producidos, pero hace falta aclarar que los residuos industriales, aunque se producen en menor medida que los otros, generan un mayor grado de contaminación, que los anteriormente mencionados.
Toda actividad humana, es susceptible potencialmente a producir residuos.
En el caso de los residuos sólidos urbanos, tienen una gran producción debido que son todos los desechos generados en los domicilios particulares comercios, oficinas y servicios. Se saca la eminente conclusión, de que todas las personas producen este tipo de residuos, todo el tiempo y todos los días.

Origen del problema

Este problema surgió en el siglo XVIII cuando se inicia la revolución industrial. En esa época se produce entonces una autentica explosión demográfica y económica que se manifiesta en el imparable desarrollo de la urbanización. Es en este momento, cuando se empiezan a arbitrar las primeras medidas con vistas a tratar técnicamente el incipiente problema de los residuos, que se generan como resultado de los nuevos procesos productivos.
Pero es a partir de siglo XX, y especialmente de su segundo tercio, con la expansión de la economía, que genera un mayor consumismo, cuando el problema se torna crítico, y empieza generar un grave daño al medio ambiente.